El libro “Focus” de Daniel Goleman, conocido por sus teorías, recopilaciones e investigaciones sobre la Inteligencia Emocional, en la sección donde describe el mapa cerebral del cuerpo, se refiere a un extracto, de una charla de Steve Jobs que desarrollo en la Universidad de Stanford a jóvenes que se encontraban en su proceso de graduación y les decía “No permitan que la voz que expresa las opiniones de otros ahogue su voz interior. Más importante aún, tengan la valentía de seguir lo que les dicen el corazón y la intuición. De algún modo ellos ya saben lo que en realidad desean ser”.  Daniel Goleman, luego de analizar lo que la salió de la boca y el espíritu de Jobs, se pregunta inmediatamente y es una pregunta que deberíamos hacer todos, varias veces en nuestras vidas: ¿Cómo podemos oír nuestra voz interior para saber lo que el corazón  y la intuición ya saben?.

 

Esta pregunta, es una de las más difíciles de contestar, porque depende de muchos factores, que pueden ser culturales, científicos, neurológicos, religiosos, en fin, una serie de factores que en influyen nuestro consciente (lo que podemos ver), y en nuestro subconsciente (lo que esta archivado en nuestra memoria) a la hora del análisis, la interpretación y la respuesta que podemos dar. Vamos a tratar de analizarlo desde una visión neurocientífica, donde el mismo Daniel Goleman y varios otros autores como Antonio Damasio, explican que en el cerebro se encuentra una pequeña glándula llamada “ínsula”, la misma es la responsable de escanear nuestro cuerpo y nuestros órganos y de detectar inclusive los latidos y los niveles de respiración, enviado en base al escáner realizado, las señales correctas o incorrectas a la matriz central del cerebro sobre lo que debe hacer, para enfocar en la situación. Así mismo Damasio, expresa, desde su análisis, que el cuerpo emite una especie de marcadores somáticos, que nos ayudan a detectar la situación en la que nos encontramos. Por ejemplo: Si empezamos a sentir miedo, es probable que la somatización que se presente en cuerpo sea de sudoración en las manos, dilatación de las pupilas, relajación del estómago, entre otros. Este principio se da con mayor fuera de la “amígdala” que es la glándula del cerebro responsable de las reacciones primitivas de nuestro cuerpo, es la que te invita a huir y salvar tu vida, ante un peligro eminente, es la que genera somatizaciones tan fuertes en el cuerpo, que muchas personas terminan desarrollando trastornos de estrés, ansiedad, depresión, entre otros.

 

Hoy en día, las personas estamos cada vez más presionadas y llevamos nuestro cerebro por consecuente, a una exposición demasiado peligrosa para nuestro cuerpo. En vez de generar “endorfinas” que todos las conocemos como las hormonas de la felicidad, acumulamos la mayor cantidad de “cortisol” posible, que es la hormona del estrés y que genera en nuestro cuerpo y mente múltiples desordenes que nos llevan a enfermarnos y en casos más complicados, como expresaba, a tener algún tipo de trastorno psicológico que limita nuestra vida diaria y nuestra capacidad y derecho natural de ser felices y de emprender con libertad caminos que nos llenen de gozo y esperanza.

 

Expuesto el punto central de este escrito, sobre la pregunta de la voz interior, aunque la respuesta no sea exacta, no podemos ignorar las señales de nuestro cuerpo, cuando nos intenta decir algo, ya que eso solo nos llevaría a complicarnos. Consulto: ¿En cuántas ocasiones, usted se ha visto expuesto(a) a sentir estas somatizaciones que cambian sus estados de ánimo y presentan somatizaciones marcadas, por tomar decisiones incorrectas? Seguramente muchas veces, ya que la vida, es un diario aprendizaje y los seres humanos, aunque parezca paradójico, no tendemos a la armonía, sino a generar conflicto en nuestra mente y nuestro cuerpo, ya que por factores internos (decisiones propios) o factores externos, terminamos presionando a nuestro cuerpo y mente y llevándonos al límite, para lograr lo que buscamos y queremos, dejando de lado lo que nuestro cuerpo, nos está diciendo y en muchos casos pidiendo a gritos, para evitar un colapso o un camino errado en nuestra vidas.

 

Para poder encontrar esa armonía que todo ser humano necesita, es importante hacer un alto y repensar nuestras prioridades en la vida, este ejercicio debe hacerse de manera constante y con la ayuda de nuestros marcadores somáticos, que nos brindaran información de si vamos por el camino correcto o el equivocado. Es necesario generar un buen impacto en nuestros neurotransmisores, al menos en los básicos como la serotonina ( que genera bienestar), la dopamina ( para ayudarnos a dormir), la adrenalina ( para poder enfrentar), entre otros que podemos revisar en libros de neurociencia y psicología positiva. Necesitamos que en medio de todas las responsabilidades que tenemos, el cuerpo pueda descansar, alimentarse bien, hacer ejercicio, pero sobre todo que busquemos pensar y actuar bien. Haga la prueba en este momento: Cierre sus ojos y piense en algo que lo hace feliz, o en una imagen que recuerda que le da alegría, inmediatamente los marcadores somáticos del cuerpo serán de bienestar. Ahora haga lo mismo, pero pensando en situaciones difíciles que tuvo que afrontar, y los marcadores somáticos, seguro serán distintos y desagradables.

 

Ahora lo invito a que más allá de pensar bien y de alimentarse bien y de regular su cuerpo, haga alguna actividad que impacte en su vida, como la del servicio. Ponga dentro de su agenda apretada y complicada, el poder hacer actividades de ayuda a los demás. Empiece por lo más sencillo y acérquese a una persona necesitada y llévele un pedazo de pan y vaso de jugo y converse con ella unos minutos, consúltele ¿cómo está?, déjese llevar un momento por esa conversación con ese extraño que está pasando un mal momento y es probable que experimente dos cosas: La primera puede ser, que mis problemas son muy pequeños comparados con los de esa persona y la segunda puede ser que interiormente siente un gozo interno por haber ayudado a alguien, de manera libre y voluntaria. Ahora vaya un poco más allá, póngase al servicio de las personas que trabajan con usted o para usted, rompa sus esquemas y pregúnteles ¿en que puede ser mejor?, y ¿cómo podría ayudarlos a ellos a ser mejores?, desde su cambio personal, vaya inclusive más allá y póngase al servicio de su familia y de las personas con que más conflictos tiene o al menos cree que tiene, con certeza y por experiencia, en la cercanía a través de coaching y el desarrollo de habilidades de muchos ejecutivos con los que he tenido el gusto de compartir, le diré que experimentará una suerte de liberación personal, una nueva mirada, una nueva forma de hacer las cosas, que impactará positivamente en su vida.

 

El servicio a usted y a los demás, no es una cuestión de filantropía, es una cuestión de necesidad humana, amar al prójimo, es amarte a ti mismo, el trato que le das a una persona, es el mismo trato que te gustaría tener a ti. Responder la pregunta que nos hicimos al inicio de este escrito, tendrá mucho más sentido, si nuestro corazón y nuestra intuición tienen espacio para sentirse bien, y para ello no hay nada mejor que sentirse bien. Las buenas acciones, solo atraen cosas buenas a nuestra vida, por lo que el servicio no es algo lejano, es una decisión que termina siendo una excelente terapia para nuestras vidas. El mejor Líder no es aquel que sabe más o que más ordenes da, es aquel que es capaz de inspirar y transformar y no hay nada mejor que ser el principal servidor, para lograr ser el mejor Líder.